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Ha sido un noche gélida en el campamento.

Albert, que duerme en una tienda, ha pasado mucho frío y se ha despertado helado, y Marc, que trabajó hasta tarde, ha tenido más sueño que frío.

Tras el buen resultado de la etapa de ayer partíamos pronto, 8:21 por un enlace de 50 km para realizar la etapa maratón, que consiste en que esta noche no estarán en el campamento las asistencias, así que si rompemos cualquier cosa no la podremos substituir si no la llevamos con nosotros.

Las dos siguientes etapas han de ser las etapas que marquen la diferencia en este primer dakar saudí, etapas dE dunas en el temido “empty quarter”, lugar donde solo hay arena y pozos petrolíferos.

Hoy nos han entregado el Road Book 15 minutos antes de salir. Hemos arrancado rumbo 116º norte para un parcial de 27km, recto entre dunas, dunas cortadas y valles de arena.
Buen ritmo, con velocidad, pronto hemos adelantado algunos coches.

En el km 50, ha cambiado el ruido del camión, síntoma inequívoco de algo no funciona cono debiera.

A la par, piloto y copiloto hemos preguntado a Marc, ¿qué ha pasado? A lo que éste, tras unos segundos de analizar la situación y los parámetros en su pantalla, ha sentenciado el diagnóstico: ¡¡Se ha roto el turbo!!

A los pocos minutos, con el capó ya levantado y las herramientas a punto, ha aparecido nuestro compañero de equipo, Becx que carga, entre otras piezas de recambio, un turbo de repuesto.
Así que nos lo ha dejado en la arena y han partido.

Evidentemente, para trastear en el motor hay que levantar la cabina y tras consultarlo con Albert, hemos decidido que se atara en cinturón y se quedará dentro de la cabina, inclinado unos grados hacía adelante en una posición no excesivamente cómoda.

La alternativa era bajarlo de camión y aguantar el frío intenso y arenoso aire de desierto saudí.
Teníamos el turbo de repuesto y teníamos a Marc, así que ¿qué podía ir mal?
Para empezar, soplaba un intenso y gélido aire que, al estar en las dunas, desplaza gramos de arena lo que hace basta ya desagradable trabajar a la intemperie.
Luego, al empezar a desmontar el turbo, una llave Allen un poco gastada nos ha redondeado la cabeza de uno de los tornillos, lo que nos ha complicado mucho la tarea, entre otras cosas por la limitación de herramientas.
Marc ha intentado por todos los medios aflojar el tornillo, ha usado un cortafríos y martillo y al final ha hecho uso de la mini amoladora a batería que teníamos atada en la cabina para cortar el tornillo.
Con el turbo chamuscado fuera, montar el nuevo tampoco ha sido fácil pues ha tenido que reposiciones las tuberías para que adaptarlo a nuestro camión.
He atado el turbo viejo encima de la rueda de repuesto y hemos recogido las herramientas.
Estas están en dos cajas de aluminio que van insertadas en un armazón de hierro y corre sobre unos ángulos de hierro que hacen las veces de guías.
Hemos sacado las cajas sin ningún problema, pero al irlas a meter dentro de nuevo, nos hemos dado cuenta que el armazón está roto por las soldaduras, se ha descuadrado y una de ellas no hemos sido capaces de hacerla entrar, así que ha quedado atada junto al turbo.
Durante toda la operación, que no ha llevado algo más de 2 horas, hemos tenido a un equipo de tv filmándonos cual monos de feria.

Hemos continuado la etapa por pistas arenosas, pequeñas dunas y antiguas pistas construidas para enlazar pozos petrolíferos, que se encuentran en relativamente buen estado pese a que en ciertas lugares la arena invade la pista.

En el km 220, hemos tomado una carretera rumbo al este, neutralizados.
Al llegar al fin de la neutralización, nos han informado que, a partir de ese punto, por seguridad, se ha cancelado la etapa.
Parece ser que ha habido varios accidentes de motos graves, los helicópteros mediacalizados ya estaban ocupados y las condiciones meteorológicas no eran las más idóneas para el vuelo de los helicópteros.

Hemos hecho desde ese punto un enlace por carretera de 130 km hasta el campamento
Al final, hemos tenido surte porque la perspectiva de la mitad de la etapa con las mayores dunas de noche, no parecía muy halagüeña.

Gas i xampany!!!
Ferran Marco