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Etapa bucle la de hoy, de 426 km cronometrados. Hemos partido por las trazas por las que arribamos ayer, por una pista rapidísima y muy muy muy polvorienta, lo que ha hecho que hasta pasados los primeros 100 kms de especial hayamos circulado en el polvo del de delante y éste, a su vez, en el de su predecesor y ha sido imposible acercarse lo suficiente como para poder apretar el botón del sentinel para poder adelantar.

Otro comienzo polvoriento

Una vez se ha abierto el valle y han habido pistas paralelas hemos empezado a adelantar, no sin asumir algún riesgo porque el polvo era denso y tardaba en precipitarse. Así, entre el polvo hemos llegado a la primera neutralización, de 25 kms, por carretera.

La segunda parte del selectivo ha sido, en cuanto a paisaje, espectacular, muy arenosa, salpicada de formaciones rocosas preciosas, que le conferían al paisaje un aspecto lunar fantástico. Lástima que no estábamos para fotos, porque hubiera valido la pena.

Deportivamente, hemos seguido, pese a que era en su mayor parte arena, sumidos en el polvo de los vehículos precedentes lo que ha convertido la etapa en peligrosa porque en muchas ocasiones te quedas, literalmente, a ciegas, circulando a veces a más de 80 km/h con el riesgo de colisionar con alguna roca, salirse de la pista, que pasa a menudo, o alcanzar a algún otro participante que, al verse privado de visión, frene. La verdad es que ha sido poco divertido, porque vas todo el rato tensionado en espera de una catástrofe mayor.

Por si fuera poco, como circulábamos en caravana 4 ó 5 vehículos, el polvo en suspensión es permanente y es muy difícil seguir el Road Book con precisión porque no eres capaz de distinguir las indicaciones del papel sobre el paisaje y, sin que sirva de excusa, es lo que nos ha llevado a hacer una pequeña excursión de casi 10 minutos.

El primero de la caravana ha girado, en una nota del Road Book antes de tiempo y los de detrás, ciegos por el polvo hemos girado tras él porque el cap era más o menos correcto. Al darnos cuenta del error hemos retrocedido, pero para entonces nos había costado unos minutos volver a situarnos en el Road Book y retomar el buen rumbo.

Acusando la fatiga

Tras la segunda neutralización, la etapa siguió por un paisaje de arena y rocas estupendo, pero a 80kms para el final el paisaje se ha vuelto más árido y muy pedregoso, lo que ha convertido nuestro Iveco en una perfecta máquina de trinchar gente.

El polvo, no ha cesado ni en el pedregal, lo que ha condicionado mucho la conducción de Albert, que fatiga sobremanera sus manos y muñecas, y a Marc y al que escribe nos muele como si nos apalearan.

Faltaban 50 kms para el final y Marc ha soltado: «hemos pinchado», a lo que Albert y yo hemos respondido con un «mie…» .
A los pocos segundos Marc nos ha informado que intentaba ir inflando y que de momento no parábamos a cambiar la rueda.

Hemos bajado un poco el ritmo, para no lastimar otra rueda y cuidar la pinchada y por fortuna hemos podido llegar al final de etapa y luego hasta el campamento, 70kms más por asfalto, sin cambiar el neumático.

Al acabar el tramo cronometrado, el responsable técnico de camiones nos ha pesado el camión, 10tn. A ver si mañana nos va un poco mejor.

Gas i xampany!!!

Ferrán Marco
Copiloto de Albert Llovera