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Cuarta etapa la de hoy, bonita, difícil y divertida.

Empezamos a conducir por una pista rápida y polvorienta.
Los primeros 108 km. hasta la neutralización de 85 km. por asfalto han sido rápidos, sobre una buena pista en su mayoría, entrando y saliendo de cauces de río seco.
Han sido 108 km rápidos sin ningún incidente destacable.
Tras la neutralización, la dificultad ha ido en aumento, con pistas más sinuosas y muy pedregosas, muchas veces ocultas en la arena, invisibles pero con gran capacidad para cortar el flanco del neumático lo que convierte ese terreno, aparentemente apacible, en una trampa al acecho del incauto piloto.

Poco antes de llegar a la segunda neutralización, en un paso estrecho entre piedras, hemos apuntado mal y hemos pinchado las dos ruedas del lado izquierdo.
A los pocos centenares de metros, hemos parado a cambiar la rueda.
Marc y yo hemos bajado del Iveco para analizar daños y en ese momento parecía que sólo había sido dañada la trasera izquierda así que manos a la obra, mientras yo he levantado el camión con el pie hidráulico que nos han instalado y aflojaba las tuercas de la rueda con la pistola neumática, Marc ha bajado la rueda nueva .

Hemos, sobre todo Marc, sacado la dañada, ya casi solo quedaba la llanta porque la banda de rodadura había desaparecido, y hemos colocado, sobre todo Marc, la nueva.
Luego, con un pequeño cabrestante eléctrico que nos han instalado, hemos subido la llanta y lo que quedaba de neumático, todo bien atado y hemos partido de nuevo.
Nos ha demorado casi 15 minutos toda la operación.
A los pocos minutos hemos llegado a la segunda neutralización.

Este año, como novedad en el rallye, han instaurado, en las etapas largas, una neutralización de 15 minutos para todos, tiempo en el que se considera que el vehículo está en parque cerrado, lo que en la práctica quiere decir que no puedes intervenir mecánicamente en él.
Está bien porque es un tiempo para descansar, hidratarse, evacuar, etc.
Estando en la neutralización, nos hemos percatado de que la rueda delantera izquierda también tenía un corte, y ha coincido que ha quedado en la parte de abajo del neumático, y por el peso, se ha abierto y ha perdido todo el aire,
Así que Albert ha movido el camión para que el corte quedara arriba, Marc ha inflado la rueda y al salir de la neutralización 15 minutos más tarde hemos tenido que para de nuevo para cambiar el neumático.

Tras la reparación, los últimos 150 km han sido, sobre todo los 70 últimos, duros, duros de verdad, fuera pista, entre piedras, estupendo paisaje, precioso incluso, pero difícil, pesado, duro, tedioso y agotador, tanto para Albert que se ha empleado a fondo en la conducción entre rocas y arena, como para el resto de la tripulación, que vamos dando cabezazos con el casco allá hasta donde se estira el cuello.

Para los eruditos y/o nostálgicos en los menesteres dakarianos, el ritmo ha sido como el de las etapas mauritanas de “herbe du chmeaux”, pero con rocas, una auténtica y agotadora pesadilla.
Hemos acabado la especial ya con las luces encendidas, pero con todavía los últimos albores de luz solar.

En resumen, una buena etapa, difícil pero que pese a los pinchazos hemos resuelto con soltura y estamos contento con el resultado.
Cuarta etapa finalizada, 5:30 horas de conducción, el equipo animado y con ganas de más y nuestro saldo mecánico con el camión sigue acreedor.
Mañana más e intentaremos hacerlo mejor.

Gas i xampany!!!
Ferran Marco